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El negocio del vintage

25/04/2011 | 00:04

Imágenes

Por Jazmn Rodrguez – Duea de BIMBA

Comencé a interiorizarme con el vintage hace seis años aproximadamente, solo por gusto personal. Sentía que descubría cosas valiosísimas que habían sido descartadas como algo pasado de moda y estas cosas precisamente eran las que más se acercaban a las que veía en las revistas de moda europeas. Ése fue mi primer motor, poder acceder a una moda más europea con precios accesibles.

Al principio compraba para mí, pero cuando ya había pasado los límites de lo acumulable, decidí hacer BIMBA, que es una selección de ropa y accesorios vintage que tengo hace dos años. Al principio pensaba que todo el mundo compraba vintage, hasta que me di cuenta que era una tendencia que todavía no había arrancado en Argentina, a pesar de que en EE.UU. el vintage está en su apogeo. Allí conocí a la dueña de un local que factura entre 8 y 20 millones al año!!

Como las cosas son únicas, a medida que se van acabando se van encareciendo. Me preguntan por qué no voy a comprar a New York y la verdad es que hoy están viniendo de NY a comprar a Argentina, dado que con la crisis del 2000, la gente se dio cuenta de que las cosas que tenían en sus casas eran valiosas y que una cartera de cuero de cocodrilo que tenían tirada afuera vale 1.500 dólares.

En el caso de mi negocio, sólo selecciono aquello que considero que tiene diseño y calidad, no hay nada que yo no usaría. De esta manera se forma una colección que tiene cierta coherencia. No vendo cosas rotas o manchadas, todo ya está limpio y planchado listo para ser usado. Los precios se ponen de acuerdo a la clasificación del producto, si es más raro es más caro. También depende de las calidades pero si bien no es barato en general suele ser mucho, pero mucho más barato que la ropa de los shoppings. Un ejemplo: una camisa YSL Rive Gauche vale lo mismo que una camisa de cualquier marca reconocida que produce en serie. Increíble pero real.

Además saco muchas fotos tipo catálogo, para que mis clientas les resulte fácil utilizar vintage en la vida cotidiana, uno de los principales problemas es que no saben cómo combinarlo sin parecer disfrazadas.

Solo vendo ropa para mujeres y mi público suele rondar entre los 18 y 45 años. En general son chicas a las que les gusta mucho el vintage, las que buscan la tendencia o simplemente las que no se ven reflejadas en las marcas de los shoppings, dado que en el vintage hay más talles y algunos vestidos fueron hechos por grandes modelistas por lo que sientan mejor. Mis clientas prefieren el vintage a cosas hechas en serie que no las identifique, son más osadas y, de alguna manera, humildes dado que se animan a usar algo ya usado. Van en contra del consumo masivo y valoran los pequeños detalles.

Yo amo el vintage. Amo reutilizar algo que todavía sirve. Siento que lo vuelvo a la vida y que elijo algo que alguien ya había elegido y amo estar vestida de una manera diferente y no seguir al rebaño.

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